Unidad de
competencia 2
De la sociedad del riesgo a la sociedad sustentable
Hoy, junto a las mercancías y
las informaciones ya globalizadas, es decir, distribuidas por todos los
rincones del mundo, se ha esparcido un
nuevo producto: el riesgo. Estas inseguridades y peligros no aparecen
espontáneamente, provienen de las dos principales irracionalidades que hoy
padece el mundo contemporáneo: la dilapidación de la naturaleza (crisis
ecológica) y la explotación y marginación de miles de millones de seres humanos
(crisis social).
Cuando a mediados del siglo XX el hombre pudo ver
nuestro planeta desde el espacio, encontramos una esfera pequeña y frágil
dominada, no por la actividad y las obras humanas, sino por un conjunto de
nieves, océanos, espacios verdes y tierras. La incapacidad humana para
encuadrar sus actividades en este conjunto está modificando fundamentalmente el
sistema planetario. Muchas de esas modificaciones están acompañadas de riesgos
que amenazan la vida. Esta nueva realidad debe ser reconocida y dominada.
La globalización del riesgo nos recuerda que el
mundo, el espacio social mundializado, ya es sólo uno, de la misma manera que
la sociedad y la naturaleza.
De la sociedad del riesgo a la sociedad
sustentable
Los
conflictos en torno a los riesgos tecnológicos se han convertido en la
actualidad en una de las fuentes más destacadas del debate político. En estos
conflictos se recoge la preocupación ciudadana por la protección de la salud y
del ambiente, dos de los temas que mayor atención despiertan en la opinión
pública de las sociedades desarrolladas. La evolución de este proceso ha
seguido caminos distintos en los países en los que se ha producido. En
cualquier caso, en las sociedades industriales las preocupaciones sobre la
degradación ambiental y los impactos negativos de las tecnologías forman parte
de los debates políticos institucionalizados y subyacen a una parte de las
protestas públicas más directas. También estas preocupaciones son objeto de
análisis en reuniones internacionales, conduciendo eventualmente a acuerdos
para abordarlas.
La
cuestión, sin embargo, no es tanto si los peligros de nuestra era
científico-tecnológica son mayores o menores que los de épocas anteriores, sino
que hoy los peligros son habitualmente imputados a acciones y decisiones
humanas y, por tanto, se les otorga la forma de riesgos. Si en el pasado muchos
daños se atribuían a los dioses, la naturaleza o simplemente el destino, hoy
prácticamente todos los peligros que nos amenazan parecen descansar sobre
decisiones y, en esa medida, son modificables e imputables moral, política y
jurídicamente.
La
globalización del riesgo
La
globalización es el proceso por el que la creciente comunicación e
interdependencia entre los distintos países del mundo unifica mercados,
sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales,
económicas y políticas que les dan un carácter global.
Hoy, junto a
las mercancías y las informaciones ya globalizadas se ha esparcido un nuevo
producto: el riesgo.
Todo lo que se
gana de poder por medio del llamado progreso técnico y económico, se ve
eclipsado cada vez más por la producción de riesgos. Y estas inseguridades y
peligros no aparecen espontáneamente, provienen de las dos principales
irracionalidades que hoy padece el mundo contemporáneo: la dilapidación de la
naturaleza (crisis ecológica) y la explotación y marginación de miles de
millones de seres humanos (crisis social).
La lección
capital del mundo globalizado es que más allá de lo que cada quién piense, crea
o sienta, existe una identidad y un destino comunes. Avanzamos entonces hacia
una responsabilidad globalmente compartida y por lo mismo hacia la necesidad de
encontrar con urgencia una ética de la solidaridad y de la supervivencia.
En las ciencias
ambientales se denomina riesgo a la posibilidad de que se produzca un daño o
catástrofe en el medio ambiente natural o social por causa de un fenómeno
natural o una acción humana. El riesgo ambiental representa un campo particular
dentro del más amplio de los riesgos colectivos que pueden ser evaluados y
prevenidos.
La guerra biológica y el bioterrorismo
Para fabricar un arma biológica teóricamente se puede utilizar cualquier
microorganismo patógeno.
Entendemos como guerra biológica el uso de enfermedades producidas por
microorganismos o agentes bioactivos (toxinas) con el fin de dañar o aniquilar
a las fuerzas militares del enemigo, sus poblaciones civiles o contaminar sus
fuentes de agua o alimentación.
¿Cómo soslayar
el hecho de que una sola bacteria convertida en arma de destrucción al
dividirse cada veinte minutos da lugar a más de cien mil copias en tan solo 10
horas? ¿Cómo evitar imaginarse las escenas resultantes de una sola cucharada de
esporas del ántrax, esparcidas en un centro comercial mediante la simple
tecnología del aerosol?
La guerra
biológica es sin duda la forma más perversa y horripilante de autodestrucción
que haya engendrado el ser humano convertido ya en un organismo suicida.
¿Cómo se usan los gérmenes y
cómo se envían?
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Hay una
amplia gama de técnicas y de agentes que pueden ser usados en la guerra
biológica.
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Las
enfermedades que se pueden introducir dentro del enemigo pueden incluir
ántrax, formas de plaga, fiebre amarilla, botulismo y viruela.
·
Un agente
biológico puede venir en diferentes formas, entre las que se incluyen
bacterias, hongos, virus o toxinas.
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Los
agentes usados en la guerra biológica pueden diseminarse a través del aire o
del agua y existen diferentes técnicas para enviarlos. Una bomba o un misil
pueden liberar una nube cargada con el germen, el cual sería trasladado por
el viento.
·
Los
agentes biológicos también pueden ser usados para contaminar los suministros
de agua o alimentos del enemigo.
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¿Alguna vez se ha utilizado
esta arma?
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Históricamente,
algunos intentos han sido hechos para diseminar enfermedades entre los
soldados o la población civil del enemigo.
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Durante el
siglo XIV, algunos ejércitos que asediaban ciudades, pudieron haber
catapultado cadáveres infectados dentro de los muros de una ciudad. Existen
numerosos relatos de europeos que, conscientemente, diseminaron viruela y
sarampión cuando comerciaban con los nativos de Norteamérica, durante los
siglos XVII y XVIII.
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En el
siglo XX muchas naciones han conducido investigaciones militares para
desarrollar agentes biológicos.
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Durante la
Segunda Guerra Mundial, Japón utilizó armas biológicas contra China y realizó
experimentos con prisioneros de guerra.
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¿Qué países tienen estas armas?
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Estados
Unidos, Rusia, China, Japón, Irak, Egipto, Libia, Siria, Irán, Israel, Corea
del Norte y Taiwán.
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¿Son una amenaza?
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Mientras
existan, las armas biológicas son una amenaza potencial.
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Según
analistas, los peligros más inmediatos de una posible guerra biológica
vendrían de Irak y de los remanentes del vasto programa de armas biológicas
de la ex Unión Soviética.
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En Estados
Unidos, la amenaza de un ataque terrorista con armas biológicas es tomada con
mucha seriedad. Los llamados "estados paria", como Libia, Irak y
Corea del Norte son vistos como las principales fuentes de amenaza.
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El
riesgo ecológico: una amenaza global.
Trabajo
flexible y capital liberado. Pauperización de la condición de vida de las
clases subordinadas. Lo complejo de la lucha de clases (anulación, en algunas
regiones) y pérdida de conquistas de las clases subordinadas.
Llegada de
discursos feministas, ecologistas y autonomistas que conviven con el paradigma
clásico.
Pensamiento
único, desinformación deliberada y des educación progresiva de la población.
Crisis de las
instituciones sociales modernas. Quiebre de la cosmovisión de la modernidad.
Aceptación del riesgo en el pacto social. Convivencia con la crisis ecológica,
política y social.
Dominación
completa del capital en la sociedad, que afecta la educación, instituciones
científicas, discursos, derechos, etc.
Sociedad
moderna
Trabajo mediado
entre el mundo privado y el Estado. Nivelamiento de las condiciones de vida de
las clases subordinadas. Acceso al poder progresivo de éstas y delimitación de
las diferencias interclasistas.
Discurso
uniforme centrado en la racionalidad y el progreso continuo.
Pensamiento de
dos bandas (comunismo y liberalismo) que promueven, desde distintas lógicas, un
mayor acceso a la información. Esta dualidad produce relativa parcialidad informativa.
Aceptación de
las instituciones sociales básicas en la población, sin distinción de clase y
grupo político, racial o cultural. No existe el riesgo; el Estado se encarga de
asegurar trabajo, educación y salud a la vez que exige al mundo privado marcos
normativos en el contrato, variables según la región.
Facilitación
ecológica y el arte de la integración.
“Es necesario reconciliar la economía con la ecología,
lo público con lo privado, la ciudad con su entorno natural. Para eso
necesitamos más diálogo entre todos los sectores implicados: la sociedad, los
políticos, los científicos y la industria”.
Algunos
campos donde se puede aplicar la
facilitación
ecológica son:
Prevención y reducción de residuos, reutilización y reciclaje.
La reducción del consumo material a lo estrictamente necesario es la
mejor forma de prevenir el despilfarro de recursos naturales y energía y la
contaminación.
Minimización de la necesidad de transporte.
Reducción del consumo energético.
Implantación de actividades económicas que aprovechen los residuos o los
productos y subproductos de otras actividades locales.
- Regeneración ecológica de espacios degradados.
Aumento de la consciencia de comunidad a nivel local y del conocimiento
de los sistemas vivos.
Educar en la "cultura de la sostenibilidad”
Mejora de los indicadores de sostenibilidad (medidas que reflejan el
grado de acercamiento a la sostenibilidad de un lugar).
Fomentar la sostenibilidad en colectivos específicos: mujeres,
comerciantes, grupos ecologistas, gente mayor.
La facilitación ecológica es un
método para posibilitar los cambios que tiene presente a las personas y las
circunstancias de cada lugar y situación específicos. Nuestras acciones han de
ser lo más globales posible, tratando desde las perspectivas y valores hasta
los condicionantes de todo tipo que nos impiden avanzar.
La sociedad sostenible necesita una
determinada manera de ver el mundo, como pueden ser las perspectivas de la
globalidad, la interdependencia, la
responsabilidad personal, el cambio permanente, el sentido de contribución, el
reconocimiento del valor intrínseco y la valoración de la calidad. El
pensamiento sistémico es una herramienta que nos sirve para tratar los
complejos sistemas humanos.
La
persona como ecosistema
Para el facilitador ecológico, el trato respetuoso
con la persona es lo más importante. Y cada persona es un ecosistema complejo,
muchos aspectos interactúan en ella al mismo tiempo: su psicología, su
inconsciente, sus emociones, su salud, la actividad física, la seguridad
económica, etc.
Las diferentes partes del ser humano y las
relaciones que se establecen entre ellas forman un ecosistema que se integra en
ecosistemas mayores. Cuidar el ecosistema personal supone una integración y un
funcionamiento armónico de las diferentes partes. Cuidar la diversidad entre
las partes y su equilibrio es lo que hace sostenible la vida individual. La
interdependencia entre las partes se hace evidente porque el buen
funcionamiento de una parte afecta a la otra, no es posible el equilibrio sin
negociación, sin unos límites a las partes en beneficio del conjunto. Ignorar
una parte es limitar la vida.
El cambio de perspectiva
Una dificultad de los tiempos de cambio es la mirada, la
forma de ver la realidad personal y colectiva se hace visible en nuestros actos
pero puede haberse gestado sin nuestra participación consciente. El cambio de
enfoque es quizás la mejor contribución al cambio de actitudes, a menudo somos
prisioneros de las convenciones sociales, de patrones inconscientes, de
creencias fomentadas por determinados grupos o del lenguaje que utilizamos y
que condiciona nuestra percepción.
Algunas perspectivas que nos acercan a la sostenibilidad
son:
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La globalidad
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La interdependencia
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La
responsabilidad personal
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El cambio permanente
·
El sentido de contribución
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El reconocimiento del valor intrínseco
·
Querer lo mejor

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